Él está cerca de nosotros

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octubre 2

NUNCA DES POR OBVIA mi íntima cercanía. Maravíllate por lo hermoso de mi continua Presencia contigo. Aun la persona que más te ame puede no estar contigo siempre. Ni puede conocer las intimidades de tu corazón, mente y espíritu. Así pasa con ustedes: hasta los cabellos de su cabeza están contados. Tú no tienes que hacer nada para revelarte ante mí.

Muchos se pasan la vida entera o se gastan una fortuna buscando a alguien que los entienda. Pero yo estoy libremente accesible a todos los que invocan mi nombre, que abren sus corazones para recibirme como su Salvador. Este acto de fe sencillo es el comienzo de una historia de amor llamada a durar toda la vida. Yo, el que ama tu alma, te entiendo perfectamente y te amo eternamente.

Pues aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; más valéis vosotros que muchos pajarillos.

—Lucas 12.7

Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su hombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios.

—Juan 1.12 (NVI)

Pues «todo el que invoque el nombre del SEÑOR será salvo».

—Romanos 10.13 (NTV)

Adoremos al Señor!

octubre 1

ADÓRAME SOLO A MÍ. Yo soy Rey de reyes y Señor de señores, que habita en luz tan deslumbrante que ningún humano puede acercársele. ¡Yo me preocupo de ti! Y no solo estoy comprometido a cuidarte sino que también soy absolutamente capaz de hacerlo. Descansa en mí cuando te sientas cansado porque esta es también una forma de adorarme.

Aunque la autoflagelación ha pasado de moda, muchos de mis hijos viven como caballos de carrera. Se incitan a la acción, no haciendo caso a lo exhaustos que pudieren estar. Se olvidan que yo soy soberano y que mis pensamientos y conducta son radicalmente diferentes a los de ustedes. Es posible que en la intimidad se sientan resentidos conmigo por considerarme demasiado duro. Quizás su adoración sea tibia porque he dejado de ser su primer amor.

Mi invitación nunca cambia: Vengan a mí los que estén cansados y afligidos y yo los haré descansar. Adórame descansando confiadamente en mi Presencia.

La cual a su tiempo mostrará el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores, el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén.

—1 Timoteo 6.15–16

«Porque mis pensamientos no son los de ustedes, ni sus caminos son los míos -afirma el SEÑOR-. Mis caminos y mis pensamientos son más altos que los de ustedes; ¡más altos que los cielos sobre la tierra!

—Isaías 55.8–9 (NVI)

Pero tengo una queja en tu contra. ¡No me amas a mí ni se aman entre ustedes como al principio!

—Apocalipsis 2.4 (NTV)

«Vengan a mí los que estén cansados y afligidos y yo los haré descansar».

—Mateo 11.28 (NBD)

Mi futuro está en Dios

YO ESTOY PERPETUAMENTE CONTIGO, preocupado por ti. Esto es lo más importante en tu existencia. No estoy limitado ni por tiempo ni por espacio: Mi Presencia contigo es una promesa para siempre. No tienes por qué tener miedo del futuro porque yo ya estoy allí. Cuando des ese brinco a la eternidad me vas a encontrar esperándote en el cielo. Tu futuro está en mis manos. Yo te lo voy entregando día a día, momento a momento. Por lo tanto, no te preocupes por lo que sucederá mañana.

Quiero que vivas este día intensamente, viendo todo lo que haya que ver, haciendo todo lo que haya que hacer. Que la preocupación por el futuro no te distraiga. ¡Déjalo en mis manos! Cada día de la vida es un regalo glorioso pero muy pocos saben cómo vivir dentro de los límites de hoy. Mucha de su energía por una vida abundante se escurre por la línea del tiempo a las preocupaciones de mañana o a los lamentos del ayer. Y la energía que les queda es apenas suficiente para ir renqueando a través del día, no para vivirlo plenamente. Yo te estoy preparando para que, en el presente mantengas tu mirada en mi Presencia. Así es como se recibe vida abundante la cual fluye libremente de mi trono de gracia.

Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

—Mateo 6.34

El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia.

—Juan 10.10 (NVI)

Presten atención, ustedes que dicen: «Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad y nos quedaremos un año. Haremos negocios allí y ganaremos dinero». ¿Cómo saben qué será de su vida el día de mañana? La vida de ustedes es como la neblina del amanecer: aparece un rato y luego se esfuma. Lo que deberían decir es: «Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello».

—Santiago 4.13–15 (NTV)

Abre tu boca!

Solo en Dios podemos encontrar la respuesta a nuestra petición   #Oracion #DiosEsFiel #DiosEsBueno Imágenes cristianas gratis

«Abre tu boca, y yo la llenaré.» Salmo 81: 10. ¡Este es un gran estímulo para la oración! Nuestros conceptos humanos nos inducen a pedir pequeñas cosas, porque nuestros merecimientos son pequeños; pero el Señor quiere que pidamos grandes bendiciones. La oración debería ser un asunto tan sencillo como abrir la boca; debería ser una expresión natural, sin limitaciones. Cuando un hombre es ferviente, abre grandemente su boca, y nuestro texto nos exhorta a ser fervientes en nuestras súplicas. Sin embargo, también quiere decir que podemos tener valor delante de Dios, y pedir muchas y grandes bendiciones de Sus manos. Lean el versículo completo, y vean el argumento:»Yo soy Jehová tu Dios, que te hice subir de la tierra de Egipto; abre tu boca, y yo la llenaré.» Debido a que el Señor nos ha dado tanto, nos invita a que pidamos más, sí, a que esperemos más. Miren cómo los pajaritos en sus nidos parecieran ser solamente bocas cuando la madre llega para alimentarlos. Actuemos de la misma manera. Recibamos gracia en cada puerta. Bebamos la gracia como la esponja chupa el agua en la que se encuentra. Dios está listo para llenarnos cuando estemos listos para ser llenados. Que nuestras necesidades nos induzcan a abrir nuestras bocas; que nuestro desfallecimiento nos conduzca a abrir nuestras bocas y a esperar con avidez; sí, que nuestra alarma nos lleve a abrir nuestras bocas con el grito de un niño. La boca abierta será llenada por el propio Señor. Que así sea para nosotros, oh Señor, en este día. La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román.

UN TOQUE DE DIOS

I.TEXTO: Marcos 8:22
 
II.INTRODUCCION:
 

El toque del Maestro:  En una ciudad americana, se estaba realizando una pequeña subasta popular en la que figuraban una gran cantidad de objetos. Entre ellos se encontraba un viejo violín, que el que presidía la subasta, apenas pensaba que valiese la pena ofrecer, de tan deteriorado como estaba. Pero, de todos modos, lo levantó, y sacudiendo el polvo que tenía encima, anunció con una sonrisa:

Resultado de imagen de la subasta del violín

«Aquí tienen, señores su oportunidad. ¿Quién comienza la puja?

¿Cuánto me ofrecen por el violín?». Continuar leyendo «UN TOQUE DE DIOS»

UN CORAZÓN AGRADECIDO (I PARTE)

Reconoced que Jehová es Dios; Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado. Entrad por sus puertas con acción de gracias, Por sus atrios con alabanza; Alabadle, bendecid su nombre. Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, Y su verdad por todas las generaciones. Salmo 100:3
 
 
Desde los 9 años de edad el Señor me encontró y me hizo suya…La única manera de entrar al tabernáculo, a su presencia es con acción de gracias, reconociendo nuestra condición, así es como llegamos a nuestro Salvador.

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No me mueve mi Dios para quererte

No me mueve, mi Dios, para quererte 
el cielo que me tienes prometido, 
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte 
clavado en una cruz y escarnecido, 
muéveme ver tu cuerpo tan herido, 
muéveme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera, 
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
 
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera, 
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.
Anónimo
Precioso poema que a mis oídos ha llegado desde niña, pues mi madre lo declamaba y aún lo declama con un intenso amor por ese Cristo crucificado.