“Si el león ruge, ¿quién no temerá? Si habla Jehová el Señor, ¿quién no profetizará?” (Amós 3:8). ¡Un león ha rugido! ¿Quién no temerá? ¡El Señor Dios ha hablado! ¿Quién puede sino profetizar? (Amós 3:8). De todos los profetas del Antiguo Testamento, Amós habla más claramente de nuestros tiempos. Su profecía da en el blanco sobre nuestra generación como si hubiera sido tomada
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